La lucha ciega de las cosas con las cosas; el afán sin conciencia de la vida,
Todos los artículos
Por qué se escribe
En Hacia un saber sobre el alma (1934), por María Zambrano
Borges: entre lo uno y lo diverso
Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca
Fragmentos de un evangelio apócrifo
En Elogio de la sombra (1969), por Jorge Luis Borges
La caída de Altazor
Altazor ¿por qué perdiste tu primera serenidad?
En Crave (1998), por Sarah Kane
En Solenoide (2015), por Mircea Cărtărescu
Homo ludens de J. Huizinga y Ocupaciones raras de J. Cortázar
Introducción al Manual de instrucciones
En Historias de cronopios y de famas (1962), por Julio Cortázar
Anagnórisis en Edipo y Raskólnikov
Edipo rey de Sófocles y Crimen y castigo de Dostoievski
La insatisfacción en Crimen y castigo
Crimen y castigo, de F. Dostoievski
La soledad en Dostoievski y Hesse
Noches blancas de F. Dostoievski y El lobo estepario de H. Hesse
El padrastro y sus aledaños
Poeta chileno, de Alejandro Zambra
El juego amoroso
Tengo miedo torero, de Pedro Lemebel
Vivir como un detective salvaje
Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño
Aquiles, espíritu exaltado
En los poemas homéricos son dos los protagonistas por excelencia: Aquiles en la Ilíada y Odiseo en la Odisea. La huella odisiaca es más amplia en la cultura, seguramente por su figuración prototípica de lo apolíneo, así como su linealidad. Pero no por ello debemos subestimar a Odiseo: representa de la manera más bella la prudencia, ecuanimidad,...
















